Las mujeres profesionales no solo deben afrontar el reto profesional y cubrir las expectativas que se les pide; además se encuentran con dificultades emocionales para gestionar el éxito o el fracaso y manejar los tópicos aprendidos sobre la felicidad, la familia, el dinero, la pareja, etc. En su día a día profesional se encuentran con obstáculos que le resultan difíciles de identificar a la vez que impiden el desarrollo armónico de su carrera.
El liderazgo femenino es una demanda social formulada desde diversas instancias del mundo económico y financiero. El Informe McKinsey Quaterly reclama la emergencia del talento femenino en las organizaciones no como “una buena práctica”, sino como un valor competitivo. El informe demuestra con estadísticas la necesidad que las empresas incorporen talento y valores femeninos para ser más competitivas e innovadoras. Son muchas las directivas europeas que marcan normas para incorporar el talento femenino que de otra manera se pierde para la sociedad y para la economía de los países. La presencia igualitaria de cargos femeninos en las organizaciones es un indicador de progreso y lo contrario se percibe como un indicador de retraso social.
Directivas europeas: 89/552/CEE 1989, Directiva europea 2004/113/Ce 2004, Plan de trabajo para la igualdad (SEC 2006) 00275, etc.
El Liderazgo Femenino es un nuevo paradigma social que permite la emergencia del talento femenino. Consiste en la identificación de lo que hemos llamado “círculo perverso”. El miedo al rechazo provoca la sumisión a los estereotipos y la consiguiente culpa por no cumplirlos, lo que a su vez provoca el castigo formulado por el autosabotaje. Las mujeres, por miedo a no ser queridas viven en la impostura, un modelo de comportamiento femenino que tiene como objetivo adaptarse a las distintas exigencias para evitar el rechazo. Este "circulo perverso", que explicaremos con mas detalle en otro párrafo, es la causa de la perdida de talento y de salud de las mujeres.
El liderazgo femenino es un compromiso social, no una tendencia de las mujeres únicamente. Representa el nuevo paradigma que da respuesta a muchos de los interrogantes que se formulan en este momento histórico.
Que esta pasando
La denuncia sobre las diferencias salariales entre hombres y mujeres de igual formación se repite desde hace muchos años. El estudio más reciente realizado por ICSA informa que las mujeres cobran un 27 % menos en los mismos cargos. Según un estudio realizado por la Cambra de Comerç de Barcelona, la pérdida de talento femenino, solo en el ámbito de actuación de la Cambra de Comerç de Barcelona, es en un año de 1.000 millones de euros. Paralelamente hay que añadir la pérdida de salud. El índice de enfermedades vinculadas al malestar emocional es muy superior en las mujeres.
La forma femenina de estar en el mundo está marcada por el miedo a no ser queridas, y este miedo a no ser aceptadas convierte a las mujeres en sumisas, les impide demostrar su talento y provoca una actitud que envía al entorno un mensaje de búsqueda de protección, se infantilizan.
El liderazgo femenino aparece cuando nos autorizamos a vivir según nuestra identidad, al margen de los estereotipos. Y es entonces cuando encontramos este sereno poder, somos poderosamente femeninas y creamos entornos de respeto. Así pues, el aprendizaje que tenemos que hacer es el de sacudir los estereotipos que nos impone el mercado que, alentando los temores de las mujeres, consigue ganar miles de millones, a costa, eso sí, del liderazgo femenino, a costa del poder, la salud, el talento y la felicidad de las mujeres.